En Psicología, Daniel Katz defendió que las actitudes no son simples opiniones, sino que cumplen una función determinada para cada persona. Es decir, adoptamos ciertas actitudes porque nos ayudan a satisfacer necesidades psicológicas o a adaptarnos al entorno.
Katz distingue cuatro funciones principales:
1. Función de conocimiento
Esta función permite organizar la información que recibimos y dar sentido a lo que ocurre a nuestro alrededor. Las actitudes actúan como un «atajo mental», facilitando la interpretación de la realidad y la toma de decisiones.
Ejemplo: un opositor que valora positivamente la planificación semanal tenderá a mantener ese hábito porque considera que es la forma más eficaz de avanzar en la preparación.
2. Función defensiva del yo
Las actitudes también protegen la autoestima y ayudan a reducir la ansiedad o los conflictos internos. En ocasiones, una persona adopta determinadas actitudes para justificar sus acciones o evitar enfrentarse a una realidad incómoda.
Ejemplo: un opositor que suspende un examen y atribuye el resultado únicamente a la dificultad del test puede estar utilizando esta función para proteger su autoconcepto.
3. Función expresiva de valores
Las actitudes permiten expresar quiénes somos, cuáles son nuestros principios y qué valores consideramos importantes. A través de ellas mostramos nuestra identidad y la imagen que queremos proyectar.
Ejemplo: una persona que desea formar parte de la Policía Nacional puede mostrar una actitud favorable hacia el servicio público, el compromiso con la ciudadanía o el cumplimiento de la ley porque esos valores forman parte de su identidad.
4. Función utilitaria o instrumental
Las actitudes también sirven para obtener recompensas o evitar consecuencias negativas. En este caso, la conducta se orienta hacia aquello que proporciona un beneficio.
Ejemplo: mantener una actitud positiva hacia el estudio diario porque se asocia directamente con un mejor rendimiento y con mayores posibilidades de obtener una plaza.
La clave para recordar la teoría
Aunque cada función tiene una finalidad distinta, todas responden a una misma idea: las actitudes cumplen un propósito. Nos ayudan a comprender el mundo, proteger nuestra autoestima, expresar nuestros valores y actuar de la forma que consideramos más beneficiosa.
En los exámenes de oposición es frecuente que aparezcan preguntas sobre esta clasificación. Por ello, conviene recordar que Daniel Katz solo distingue cuatro funciones: conocimiento, defensiva del yo, expresiva de valores y utilitaria (o instrumental). Dominar esta clasificación te permitirá identificar con facilidad cualquier opción que no pertenezca a su teoría.
